sábado, 5 de julio de 2008

AUSTRALIA COSTA OESTE


 
PERHT        27 de Julio de 2006

Desde Darwin volamos a Perth. Durante 4 horas todo lo que se ve es desierto. Al llegar notamos un gran bajón en la temperatura. Estamos a 10 grados y llueve.
Nos vamos al jardín botánico. 

Nos movemos en unos autobuses gratuitos de colores según las rutas que hacen.
Contratamos en el albergue una excursión de dos días por el Sur.

Alojamiento

El YHA es nuevo de este año y se nota. Tenemos habitación familiar con baño y calefacción. 97$

RUTA SUR DE PERHT         29-30 de Julio 2006

Hasta llegar al Valle de los gigantes tenemos mucha carretera por delante. Una vez allí es una gozada recorrer este impresionante bosque de 200 millones de años. 


Es una delicia pasear por la plataforma. Hay que agarrase a las barandillas pues se mueve bastante. Espectacular.




Las bases de los eucaliptos son enormes, muchas quemadas en su interior con grandes huecos donde cobijarse cuando llueve. Un instante que salió el sol una luminosidad mágica envuelve el bosque. No te extrañaría nada tropezarte con algún duende.

También puedes subir a uno de los árboles por una escalera construida con barras. Una ascensión de 52 metros hasta la copa. Has de firmar un documento que exime de responsabilidad a la agencia si te caes. Los niños no pueden subir, para desconsuelo de Camila.




Dormimos en una casa aislada, cercana al bosque, con tres habitaciones, salón con chimenea y cocina. Entre todos preparamos la cena. Somos 9 viajeros. Todos bastante jóvenes ( irlandeses, japoneses, alemanes y checos)

Al dia siguiente nos lleva a Augusta donde zarpa un barco para divisar ballenas. Suben todas las chicas del grupo. A nosotros y al resto del grupo el guía nos lleva a ver unas cueva bastante grande donde pasamos cerca de una hora. Luego paseamos por la costa bravía, con un intenso oleaje

 RUTA DE PERTH A EXMOUNT       2-8 de Agosto 2006


( Excursión contratada en el albergue de Perh )
De nuevo en la carretera. En el grupo tenemos una inglesa, una japonesa una china, una francesa y tres canadienses.Dejamos atrás la zona de vinos con sus campos de vid y la de pastos con sus vacas y ovejas. Nos internamos por una extensa área de matorral y tras cinco horas de viaje llegamos al curioso desierto de Pinacles, cerca de un pueblo llamado Cervantes y no muy lejos del mar.

 Seguimos ruta. Matorral y dunas de arena blanca. Más tarde regresan los pastos. Los pocos árboles que se ven se doblan hasta arrastrarse por la tierra.

Al atardecer llega el momento del jugar a tirarse en monopatín por las altas dunas antes de la cita con la puesta de sol.
Dormimos en Kalbarri, un pueblo turístico, con su mar furioso que rompe y estalla a cierta distancia ya que cuentan con un puerto natural de aguas tranquilas. Nos preparan una barbacoa y dormimos los tres en una gran habitación con cinco camas.





KALBARRI – MONKI MIA                3 de Agosto
Recorremos el parque de Kalbarri, con sus espectaculares gargantas. 








También es una maravilla caminar por la costa.
Las olas se disparan hacia atrás, suben hacia el cielo, se arrojan hacia la costa, retumban y se ondulan en una danza alocada. Un surfista solitario aparece y desaparece entre ellas.
Más dosis de carretera. Matorral . Cuervos. Alguna gasolinera. Sol achicharrante.
El albergue de Monki Mia está muy bien, frente a la playa y con mucha animación.

MONKI MIA – CORAL BA             4 de Agosto


Todas las mañanas aparecen los delfines a la orilla de la playa. 

Hoy vienen tres. Unos "rangers" se ocupan de dar unas explicaciones larguísimas y más tarde de alimentarles. No se pueden tocar, ellos merodean cerca, mientras a mi se me quedan las piernas rígidas de frío y prefiero contemplarlos sentada en la arena. Camila quería darles de comer, pero hay mucha gente y poco pescado.


Enseguida desayunamos, recogemos y vamos a Shell Beach, una larguísima playa, cubierta de billones de conchas. 



Las oigo crujir bajo las botas. Ante nosotros se extiene 100 km de playa tapizada de pequeñas conchas blancas. El agua quieta y transparente no invita a bañarse: unas enormes medusas flotan apaciblemente.




De allí vamos a Hamelin Bay, donde todavía se puede ver la forma de vida más antigua de la tierra las estromatolitas, formas de vida de hace sólo unos 3.500 millones de años. Bultos rocosos formados por diminutos organismos vivos.

Comemos en un camping cercano y volvemos al minibús.

Una interminable recta con pequeñas oscilaciones arriba y abajo. Matorral bajo a los lados, algunos camiones y una gasolinera cada 100 km como único vestigio humano.
Al anochecer llegamos a Coral Bay. Dormimos en un hostel, en un dormitorio de diez camas en el que Alex es el único varón. Para llegar a lo alto de mi cama tengo que sortear un desparrame caótico de ropa. Cuando asoman las dueñas se apresuran a recogerlo todo y embutirlo como pueden en bolsas y mochilas.

El alojamiento cuenta con piscina y un bar muy animado. Está lleno de viajeros. Por la noche hace mucho frío para cenar al aire libre, a la que acabo me recojo en el bar y me quedo amodorrada frente a los videos musicales mientras Camila juega a ping-pong con un niño de su edad y Alex escucha las anécdotas que cuenta nuestro conductor. Como la del japonés que fue a una granja de emús y acercó tanto la cámara a uno de ellos que de un bocado se la tragó.

CORAL BAY – EXMOUTH         5 de Agosto


Por la mañana nos dan a elegir entre un paseo en barco y “snorkell” (excursió de pago) o quedarse en la playa. Nosotros alquilamos gafas y pies de pato para la jornada playera. A las 9 de la mañana aún hace frío pero luego el sol calienta y decido meterme en el agua a pesar del catarrazo que arrastro desde hace diez días, de que aún no he recuperado ni la voz. El baño me sienta bien. Hay zonas de coral y peces.
Después de comer ya sólo nos quedan 152 km. Hasta nuestro destino final: Exmouth, pero antes nos desviamos un poco para ver una garganta en el
P.N. de Cape Range.




 El río está seco. Subimos hasta un faro para ver la puesta del sol.

Llegamos al anochecer al camping de Exmouth. Ducha y cena a base de pescado con ensalada verde y de patata. Las cenas están bien pero las comidas a base de emparedados ya me cansa. Creo que no voy a probar el pan de molde el resto de mi vida, lo tengo aburrido. Las habitaciones son unas cajas rectangulares, equipadas con cocina y nevera. Hay una estancia con cuatro literas y otra con una cama de matrimonio. Compartimos casita con la japonesa y la francesa. Para ir a los lavabos y duchas hay que hacer una pequeña excursión.


EXMOUTH                  6 de Agosto

Desayuna con nosotros un hambriento emú. Se ven bastantes por los alrededores. Cerca de la playa vimos una hembra con sus crías.




El conductor no se cansa. Hoy nos lleva a las playas más alejadas dentro del parque Cape Ranger. Nos bañamos en una muy tranquila. El coral está disperso aquí y allá. Vimos muchos peces y una raya. La temperatura del agua es ideal. Hay que tener cuidado en ciertas zonas donde la corriente es un poco fuerte. La chica china se despistó y acabó con las rodillas despellejadas por el coral.

Hoy es día de despedidas. Parte del grupo regresa mañana a Perth por carretera. Tardan dos días. Nosotros nos quedamos un día más y regresamos en avión. Y la japonesa se añade a otro tour que sigue hacia el norte. Cenamos todos juntos y el conductor nos acompaña luego a nuestro nuevo alojamiento.
Exmouth es muy extenso, como todos. Por fortuna estamos cerca de los dos supermercados y mañana podremos hacer la compra.


EXMOUTH  7 - 8 de Agosto


Este lugar tiene fama por la visita de los tiburones ballena que se acercan durante unos meses al año. Organizan salidas para nadar con ellos en alta mar, pero ahora no es la época. Sin embargo salimos en un barco a ver ballenas y a nadar con las mantas raya. 





Tenemos suerte. Divisamos varias a una prudencial distancia resoplando jovialmente. Una de las más jóvenes se acercó al barco y estuvo jugando al escondite un buen rato.



Más tarde aparecen las mantas raya y nos metemos en el mar por grupos con un guía para verlas de cerca. Asustan un poco cuando pasan a tu lado. Son enormes.

En el albergue sólo queda la japonesa. La invitamos a una tortilla de patatas.




 Las sartenes pesan como si fueran de plomo y todo se pega. Aunque el aspecto deja algo que desear, está riquísima. Ella se empeña en hacernos la cena pero se pasa dos pueblos con el picante. Está desolada. Aun así nos lo tomamos con humor. Camila se salva: quedaban unos pocos sin salsa que se apropia velozmente añadiendo mantequilla.

No hay comentarios: