KANDY 23-12-2005
Kandy es una agradable ciudad considerada la más sagrada del país.
Está a orillas de un lago artificial que da gusto pasear. De algunos de los árboles de la orilla cuelgan enormes murciélagos
Por la tarde paseamos hasta el templo del diente de Buda. Un reliquia de lo más venerada. Está guardado dentro de siete cofres de oro y piedras preciosas. Sólo se expone al públicodurante seis días cada tres o cuatro años, en las famosas fiestas de Esala Perahera..
Visitamos el orfanato de elefantes, que se encuentra a unos 35 km de Kandy.
Cuando llegamos es mediodía y están bañándose en el río. Les vemos salir y enfilar la calle hasta su casa.
Contamos unos 60.
Vamos a comer y hacer tiempo hasta la hora en que dan el biberón a los elefantes más jóvenes.
Luego los vuelven a llevar al río. El más pequeño apenas sobresale del agua y siempre está rodeado y protegido por los demás. Los cuidadores lanzan cubos de agua a los que se resisten a tumbarse o ducharse con la trompa.
Hace tanto calor que dan ganas de meterse al río con ellos.
Los autobuses de regreso van a rebosar. A Camila siempre la acomodan en sobre alguna pasajera. Parece increíble la cantidad de gente que se puede comprimir en tan poco espacio.
Otro dia lo dedicamos al espléndido jardín botánico. Mucha gente de la zona lo pasea y disfruta. Los novios se hacen arrumacos entre las enormes raíces, las familias extienden manteles en la hierba y preparan la comida. Un río rodea el jardín. Allí vemos mujeres lavando, crío nadando y hombres buceando para drenar la tierra del fondo. Hacemos una parada bajo un frondoso árbol con una maraña de ramas que lo convierten en un lugar ideal para descansar mientras los niños juegan.
KANDY-ANURADHAPURA 27 de diciembre 2005
Nos levantamos pronto, pillamos un "tuk tuk" a la estación de autobuses y nada más llegar ya sale un minibús hacia nuestro destino. Llegamos en unas tres horas.
El "tuk tuk" que nos lleva al hotel se ofrece para la excursión por la zona arqueológica durante toda la tarde. Aceptamos, pues la zona es muy extensa para hacerla a pie.
Este lugar fue la antigua capital del reino de Ceilán, fundada en el siglo V a.C. Hay mucha gente visitando los templos y los niños posan encantados con Camila.
El templo que más nos gusta es el último, en la montaña rocosa de Minhitale.
Nos levantamos pronto, pillamos un "tuk tuk" a la estación de autobuses y nada más llegar ya sale un minibús hacia nuestro destino. Llegamos en unas tres horas.
El "tuk tuk" que nos lleva al hotel se ofrece para la excursión por la zona arqueológica durante toda la tarde. Aceptamos, pues la zona es muy extensa para hacerla a pie.
Un numeroso grupo de peregrinos vestidos de blanco siguen a un monje de túnica azafrán. Una comitiva lleva ofrendas que depositan al pie de un árbol y luego escuchan a un monje sentado cual buda reencarnado. Todo huele a incienso y al aceite de las velas
Este lugar fue la antigua capital del reino de Ceilán, fundada en el siglo V a.C. Hay mucha gente visitando los templos y los niños posan encantados con Camila.
El templo que más nos gusta es el último, en la montaña rocosa de Minhitale.
Subimos por unas escaleras de vértigo y al llegar a la cima ya se había puesto el sol y sólo quedaba un resplandor rojizo sobre el lago.
POLONNARUWA 28 diciembre 2005
Por la tarde de nuevo contratamos un "tuk tuk" para recorrer la zona arqueológica durante 4 horas.
El conductor monta a Camila en la parte delantera y le enseña a conducir. Está encantada
El lugar más interesante es Gal Vihara, con cuatro figuras talladas en la roca.
Un buda de 7 metros y otro tumbado de 14 metros. Lo curioso es que no puedes fotografiarte dándoles las espalda.
El paseo termina en el Potgue Mawatha, una pista que bordea el lago Topa. Allí nos deja el conductor para contemplar la puesta de sol.
Sigiriya-Dambulla -Kandy 29 diciembre 2005
Contratamos un taxi con dos inglesas que se alojan en el mismo hotel que nosotros. Nos pasan a recoger a las 7, 30 de la mañana.Viajamos a todo confort en una furgoneta con aire acondicionado.
A las 9 de la mañana ya estamos en la roca-fortaleza de Sigiriya, del siglo V D.C.
| Una extensa familia se cobija con nosotros a la sombra |
Hay que ascender unos 200 m. A partir de la pezuñas de león las escaleras se empinan aún más. Al mirar hacia abajo y ver la altura, me agarro con fuerza a la barandilla.
Desde la cima contemplamos un manto verde salpicado de pequeños lagos. El sol ya aprieta. A las 11 h ya estamos abajo y emprendemos camina hacia Dambulla.
Sus cinco cuevas que datan del siglo I A.C. contienen 157 figuras de Buda. El techo y las paredes están cubiertos de pinturas. ¡Otra vez hay que subir escaleras!
Después de comer pasamos por una carretera especializada en “gardens” de plantas medicinales. El taxista nos para en una diciendo que es para tomar el té aunque en realidad es para que compres perfumes y pócimas para el insomnio o la artritis. Te hacen una demostración mientras bebes un té con especies. También ofrecen masajes.
























