viernes, 4 de marzo de 2011

De Kioto a Tokio agosto 1010


LLegamos a Kioto

A las 11,48 h sale el tren bala de Hiroshima hacia Osaka y al bajar, en el mismo andén 20 min después llega el que va Kioto, que solo tarda 14 minutos.
Reservamos un hostel que está a 20 min andando desde la estación. Se llama Costa del Sol. Se ve que el dueño estuvo por España en sus años mozos pues tiene postales y carteles de corridas de toros. Habitación con tatami. No se duerme mal en el suelo. Cuarto de baño dentro. La cocina es pequeña, caótica y sin aire acondicionado. La única mesa para comer está en la pequeña recepción, algo incómodo. 8.250 yenes la noche. Internet gratis 10 min pero en la práctica puedes estar más.


Estación de tren de KIOTO


En Kioto hace un calor sofocante. Nos encanta la estación de tren, con su fantástica terraza y los conciertos gratuitos que programan. Está integrada en un centro comercial.

Recorremos la zona de Higashiyama, llena de templos , tiendas de recuerdos y dulces (deliciosos) Vamos hasta allí a pie y regresamos en metro (230 yenes el billete).




Mucha gente va ataviada con vestidos tradicionales.
Antes de cenar nos damos un paseo por una localidad cercana a la que se llega en tren. Hay fuegos artificiales en una playa. Enorme despliegue de policía y vigilantes. Ambiente festivo con muchas familias degustando salchichas o cajitas de comida sentados en los bordillos. Cuando empezaron los fuegos la calles se llenaron de exclamaciones de asombro. Regresamos antes de que acabara para evitar a las avalanchas de la vuelta.




Desde Kioto se puede ir a Nara en tren a pasar el día (aproximadamente 1h de trayecto).






El recorrido por los parques y los templos con los ciervos asomando por todas partes tiene su encanto.




El único templo al que entramos pagando entrada es el Todaiji-ji (500 yenes) , Enorme, todo de madera, con su enorme buda de bronce de 16 m y sus columnas, también de madera. Una de ellas está agujereada por la base. Una cola de niños y no tan niños hacen cola para pasar por su orificio. El que lo atraviesa alcanza la iluminación

Hay que llevar agua en abundancia para el tremendo calor y va de maravilla una pequeña toalla que vamos remojando en todas fresquísimas fuentes.







Hay un templo al que no entramos pero está rodeado de un bosque de linternas de piedra.





De Kioto a Takayama.

 Vamos por un estrecho valle siguiendo el curso de un río. Montañas tupidas de un bosque de árboles apretados.      
 4 horas de trayecto. 
Llegamos sin reservar alojamiento (dudábamos en ir a la zona del Fuji o aquí y lo decidimos en el último momento) En la oficina de turismo nos dicen que los hostels están llenos sólo nos queda un hotel cercano a 10.000 yenes la noche. No se puede entrar en la habitación hasta las 15 h. La habitación está bien, hay espacio y una neverita para nuestras provisiones y se puede pagar con tarjeta (cosa no muy frecuente en Japón)








Hace menos calor que en Kioto. 
El pueblo es muy turístico y está lleno de españoles.
El paseo por los templos está muy bien señalizado.

Hay muchos comercios de venta de recuerdos, sobre todo objetos de madera y sake.
Para acceder a Internet gratis (1 hora) está la biblioteca.







De Takayama a Nikko.

A las 8 h salimos en tren a Nagoya (2 h y media). De allí a Tokio (casi 2 h) y de la capital a Utsunomiya (45 m) y ya de allí un tren local a Nikko, creo que una hora más… Llueve todo el camino.
Tenemos reservado un hostel frente a las estación de la línea Tobu (otra línea de tren en la que no sirve el pase). Se llama Nikko Park Lodge. Primero nos instalan en una habitación de 8 camas con la cocina cerca pero luego no sé que pasa que nos llevan a otra habitación para los tres solos pero sin cocina. Internet gratuito y bar donde puedes desayunar y comer algún platillo.





Antes de que anochezca damos un paseo hasta el abismo donde los espíritus y niños, con sus baberos y gorritos rojos nos observan con indiferencia, en lo más umbrío del bosque, junto al río cubierto por la bruma.
Cenamos a las 19 h en el restaurante Gusto, frente a la oficina de turismo (3.700 yenes) Bien. Además los platos están fotografiados, lo que ayuda mucho. Todo el pueblo está desierto en cuanto oscurece. En cambio de día está de gente hasta la bandera.


Los templos andan escondidos en un bosque de altos cedros y tierra tapizada de musgo.



La temperatura es muy agradable. Estamos de 9 a 11h.
Hay un bono para visitar 5 templos (1000 yenes). Para llegar a la zona de templos o vas andando unos 20 minutos o en el bus.

Y ya sólo nos queda Tokyo…

Como ya se nos acabó el Rail Pass regresamos en la línea de Tobu, cuesta 1.320 yenes el trayecto.

En Tokyo tenemos reservados dos alojamientos. Los dos primeros días lo reservamos hace pocos días, todo lo que veíamos estaba lleno y acabamos en unos apartamentos Soho Asakusa, mal comunicados desde el metro y difíciles de encontrar, fuimos en taxi desde el metro y ni el taxista lo encontraba con su flamante GPS, tuvo que llamar por el móvil. El apartamento está bien, tiene dos habitaciones y cocina, en un 8º piso. Unos 8.370 yenes la noche.

Los últimos dos días en el hostel Asakusa original (hay varios) . Este lo habíamos reservado desde Barcelona, pero no había sitio para las cuatro noches. Habitación de 4 camas que compartimos con un coreano muy trajeado que lleva una maleta gigantesca. Todas las instalaciones son reducidas y sólo hay 3 duchas. Internet gratis pero en una galería sin aire acondicionado, es una sauna. Cuesta 2.200 yenes la cama. Está bien comunicado, a 5 minutos del metro..

Desayunando el el hostel Asakusa

Tokyo es enorme y hay que moverse en metro. El pago es según la distancia por lo que hay que estudiarse el mapa. Los recorridos cuestan entre 160 y 230 yenes. Si te equivocas y pagas de menos a la salida el revisor te pide la diferencia.


Cerca del hostel, en el barrio de Asakusa entramos en el abarrotado templo de Sensoji. Una galeria comercial te dirige hacia allí.










El barrio de Akihabara es el reino del manga, de cachivaches electrónicos y de las chicas ”sirvientas” con sus estrafalarias indumentarias.
 La tiendas de manga llegan a tener varios pisos y la clientela mayoritariamente masculina suele hacer cola en la escalera para acceder a las plantas de manga porno.

En el barrio de Shinjuku se puede acceder gratuitamente al
mirador del gobierno metropolitano (piso 45)



En Shibuya encontramos el famoso cruce de calles que conseguimos atravesar sin chocar con nadie. 


La foto no es de ese cruce sino de la calle que hay enfrente del centro comercial de Shibuya 109.

Por sus centros comerciales pulula un variopinto personal insolentemente joven y adicto a la ropa. El centro comercial Shibuya 109 es un hervidero de adolescentes primorosamente peinadas y maquilladas que visten a la última. En el séptimo piso hay restaurantes ideales para contemplar el ir i venir de tan alocado personal. Una comida nos sale por 4.800 yenes.

En el parque Yoyogi no encontramos las famosas chicas “ cosplay “ (aunque las ves en el metro o maquillándose en el Shibuya 109). 




En la entrada del parque se reúnen los domingos un grupo de rockeros con tupés, torso tatuado, pantalones ceñidos y neveras llenas de cerveza. Bailan con pasión, es todo un espectáculo.

Impresionan los salones recreativos, son enormes, con un ruido ensordecedor y siempre a tope de gente.


Otro aspecto llamativo son los escaparates de los restaurantes con los platos que ofrecen hechos de un material que parece plástico.


Hace tanto calor que uno remolonea sin darse cuenta en las tiendas y centros comerciales. En los supermercados hay que entrar con la chaqueta pues la refrigeración está a 
tope.     
                                                                               
El tren al aeropuerto de Narita cuesta 1.130 yenes. Cogemos uno rápido, con menos paradas.

Nos despedimos de Japón.


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